Aunque el origen de la palabra “Chilango” es incierto porque algunos estudiosos dicen que se deriva del vocablo maya xilaan, adjetivo aplicado a los “de pelo revuelto”, “desgreñado” o “encrespado, y otros tantos afirman que proviene de la voz náhuatl chillan-co, que se traduciría “de piel colorada” (en alusión al color de piel de los indígenas aztecas), lo cierto es que en la actualidad el término alude concretamente al gentilicio de uso coloquial que se le da al habitante de la Ciudad de México con dos acepciones: por un lado, puede referirse tanto a la palabra que utilizan en otros Estados de la República para designar al mexicano que proviene de la Ciudad de México; o por el otro, como al mote asignado por nativos de la Ciudad de México para describir a un mexicano nacido en un Estado del interior del país avecindado en la capital (y no estoy cantinfleando).

La Chilanguita, sin más pretensiones que la de reunir en un mismo lugar la tradición y el folclore mexicano a través de los sabores, los sonidos y la picardía con ambiente fiestero, reabre sus puertas como restaurante-bar-museo en una antigua casa de arquitectura colonial del Centro Histórico de la Ciudad de México; ofreciendo a sus comensales gran variedad de platillos típicos del país: sopas, ensaladas o guisos regionales, así como las tradicionales chalupas, pambazos, tortas, quesadillas, flautas y demás, sin descartar los irresistibles postres; todo esto pedido a la carta o atacando su nueva propuesta de Buffet Chilanguero.

 

La Chilanguita | Viajeros Magazine

 

Debo decir que el lugar lo conocí durante el evento de reapertura entre decenas y decenas de personas relacionadas con el medio turístico (operadores, prensa, empresarios y otros personajes) por lo que seguramente el ambiente, el servicio y los sabores no fueron auténticos, así que no puedo hablar objetivamente al respecto pero sí puedo comentar e ilustrar algunos detalles que llamaron mi atención…

 

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Letreros de la barra de buffet sostenidos con pinzas de madera como tendederos de ropa, que me recuerdan algunos diseños textiles del Estado de Oaxaca (y también cómo administraba mis papelitos de pendientes cuando todavía no estaban de moda los post-it ni las agendas electrónicas).

 

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En todos los Estados del país, dependiendo de la región y la temporada, es común encontrar paletas de fruta fresca: mango, plátano, piña o sandía, como éstas, a las que denominaré: “sandiletas”.

 

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Tiritas de tortilla frita dentro de pequeñas ollas de peltre, apiladas, esperan su turno para servirse con crema de frijol o como sopa azteca.

 

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Muñecas de trapo supervisan que las tortillas se mantengan calientitas.

 

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El tradicional guacamole presentado en cazuelas de barro y sobre hojas frescas de plátano.

 

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Rodajas de madera, que usualmente se utilizan en taquerías, se convierten en charolas y tablas de corte para el pan.

 

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Arroz en cazuelas de barro, uno de los utensilios de cocina más antiguos de la humanidad.

 

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Los famosos frijoles negros de la olla se calientan en anafres, como debe ser.

 

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¿Quién no montó y domó un caballito de palo en la niñez? Aquí, esos juguetes de la infancia se convierten en perchas para bolsos y ropa.

 

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Guitarras de juguete adornan la barra del buffet y te hacen recordar las tierras de Paracho, Michoacán, el reino de las guitarras más finas.

 

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Definitivamente La Chilanguita es un lugar que cautiva visualmente a cualquiera, pero considero que su mayor reto no es el de gustarle a extranjeros que apenas descubren la cultura mexicana y se sorprenden con facilidad sino el de conquistar paladares nacionales experimentados y espíritus jacarandosos en potencia para hacerlos volver.

 

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Por cierto, si retomamos los orígenes de la palabra chilango, entonces este personaje que me encontré colgado por ahí sería el más indicado para su representación, un orgulloso desgreñado de piel colorada. ; )

 

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¿Qué opinas?

¿Has comido o estado de fiesta en alguna de sus sucursales? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

La Chilanguita del Centro Histórico se encuentra en la calle de Mesones No. 87 esquina con 5 de Febrero, Col. Centro, CP 06000, Del. Cuauhtémoc, Ciudad de México. Para reservaciones o más información visita su sitio web: LaChilanguita.com

 

Fuente de Investigación

La dinámica vial del Chilango
Adirám José Salmerón Arroyo, UNAM, Septiembre 2009.

 

Texto y Fotos : Carlos García | Guacamole Project » Facebook » Twitter » Instagram

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